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Aprender en tiempos de coronavirus: planificar la escuela a distancia

26 · abril · 2021
Harry Fletcher-Wood

Esta publicación del blog de Harry Fletcher-Wood fue escrita en marzo de 2020, cuando recién se estaba contemplando seriamente la posibilidad de cerrar las escuelas. Casi un año después nos damos cuenta al leer esta publicación que los establecimientos tuvieron que mantenerse cerrados por mucho más tiempo del que creíamos inicialmente. Aún no sabemos con certeza cuándo podrán abrir permanentemente, por lo que las recomendaciones que entrega el autor seguirán siendo pertinentes por un tiempo y, también en el caso de la enseñanza mixta (online y presencial) ayudarán a los profesores a seguir robusteciendo su práctica educativa.

¿Cómo seguimos enseñando si las escuelas están cerradas?

No pasará mucho tiempo antes de que las escuelas del Reino Unido cierren. Han cerrado en países altamente afectados –España, Italia, Grecia, China, Hong Kong—, han cerrado también en países que aún no han sido altamente afectados –como Dinamarca y Polonia–, y el cierre parece haber ayudado (en inglés). Los cierres pueden durar un par de semanas, pero puede que duren mucho más tiempo: las escuelas de Hong Kong cerraron por dos semanas en enero (en inglés) y empezarán a abrir entre mediados de abril y mediados de mayo (en inglés)1. Mi corazonada es que cerrarán la próxima semana – y no volverán a abrir inmediatamente después de las vacaciones.

No estamos preparados. Los profesores con los que he hablado esta semana estaban unánimemente preocupados. Las escuelas están preparándose para enviar organizadores de conocimiento a casa, asegurarse de que los alumnos de onceavo grado tengan computadores portátiles y encontrar formas de enviar el trabajo a las casas (en inglés). Sin embargo, los planes de las escuelas parecen limitarse a asegurar que los estudiantes tengan algo disponible. Es mucho más difícil planificar formas de asegurarse de que los estudiantes realmente sean beneficiados. Los profesores estaban particularmente preocupados sobre sus estudiantes más vulnerables: aquellos que más necesitan ir a la escuela son de hecho los que tendrán más dificultades. Uno de esos profesores predijo un “desastre absoluto”.

¿Cómo podemos evitar el desastre? ¿Cómo podemos asegurarnos de que los estudiantes sigan aprendiendo? ¿Qué deberíamos estar preparando? Lidero un programa –Teacher Education Fellows de Ambition Institute2 en el que nos reunimos pocas veces (el programa dura dos años, nos reunimos seis veces, durante dos días cada vez). Desde que el programa empezó, he aprendido mucho sobre cómo hacer que el aprendizaje a distancia funcione. Las restricciones no son idénticas a aquellas que las escuelas enfrentan ahora, pero también existen muchas similitudes: estamos trabajando con humanos, que tienen muchas otras prioridades, y a quienes no podemos forzar a hacer nada.

En esta publicación examino cinco desafíos que enfrentan las escuelas, comparto lo que he aprendido en mi experiencia al abordarlos y sugiero acciones para los profesores. También he escrito sobre formas de alentar a los estudiantes a participar (en inglés).

1) Decide qué es lo que quieres que hagan, luego encuentra la forma de hacer que lo hagan a distancia.

Desafío: ¿Cómo planificamos para el aprendizaje a distancia?

Lo que he aprendido: Planifica lo que quieres que la gente aprenda/haga/practique, después encuentra la forma de hacer que funcione a distancia. Por ejemplo, quiero que los participantes aumenten su conocimiento sobre la evidencia que subyace a la formación docente leyendo textos claves. He encontrado formas de hacer eso: compartiendo textos (por ejemplo, por email), solicitando respuestas a preguntas específicas (por ejemplo, a través de Google Forms) y compartiendo respuestas seleccionadas por mí con todos (por ejemplo, también por email). No necesito preocuparme de la tecnología, solo de lo que quiero que hagan los participantes.

Implicancias para los profesores: Identifica las actividades más importantes para que los estudiantes aprendan (por ejemplo, leer textos desafiantes, responder preguntas de práctica, ponerse a prueba a sí mismos). Después, encuentra una forma fácil de lograr que lo hagan:

• Leer textos desafiantes: compartir textos por email (u otro medio), pedir a los estudiantes que lean y resuman o comenten en un Google Doc o Google Sheet.
• Responder preguntas de práctica: entregar ejercicios (por email o en tiempo real por Skype); pedir a los estudiantes que respondan preguntas específicas.
• Ponerse a prueba: enviar evaluaciones (por email o Google Docs) y pedir a los estudiantes que las completen.

En resumen: ya sabes cómo enseñarles a los estudiantes. Solo debes encontrar el equivalente más cercano a los puntos clave más importantes.

Ahora bien, ¿qué tipo de tareas son las más importantes?

2) Establece tareas simples y recurrentes

Desafío: Las personas están ocupadas y tienen otras prioridades: a la distancia, no puedo controlar sus acciones u obligarlos a participar de forma efectiva. Si una tarea es demasiado complicada o difícil, se darán por vencidos.

Lo que he aprendido: Si cambiamos en cada clase nuestra manera de presentar y formular las tareas, los estudiantes tendrán que pensar en cómo hacerlas, lo que los distraerá de efectivamente hacerlas y aprender de ellas. En la sala de clases, podemos compensar esto porque: a) podemos ver su distracción; y b) podemos volver a explicarles. A distancia, ambas cosas son más difíciles. Procuro diseñar tareas claras y simples que, cuando se repiten, permiten nuevos aprendizajes. Por ejemplo, en un módulo sobre la ciencia del aprendizaje, les pido a los participantes que hagan lo mismo cada semana: enseñar a algunos profesores un principio de la ciencia del aprendizaje y evaluar lo que entienden. La tarea no cambia, pero su valor aumenta a medida que los participantes abordan principios diferentes y complejizan su enfoque.

Implicancias para los profesores: Priorice tareas claras que todos los estudiantes puedan hacer. Las tareas elegantes y complejas que algunos estudiantes no pueden completar (y, por lo tanto, de las cuales se desconectarán) son contraproducentes. Dani Quinn expresa esto excelentemente (en inglés) (hablando sobre las tareas para la casa):

“Si a los estudiantes se les hizo difícil la clase, no habrá ninguna posibilidad de que sean capaces de hacer la tarea en sus casas. Si lo entendieron en clases, PUEDE que sean capaces de hacer la tarea… No veo la lógica de presentar el trabajo más desafiante en el momento de menor apoyo (es decir, cuando no estás ahí, ellos están cansados y probablemente haciendo la tarea apurados).”

“Solo usa las tareas para practicar y consolidar las cosas que ya saben cómo hacer. Establece tareas en las que puedas esperar que el 100% de los estudiantes puedan acercarse al 100% (siempre y cuando aún implique que se estén esforzando).”

¿Cuáles son las actividades más importantes que los estudiantes pueden completar? Individualmente, probarse a sí mismos con evaluaciones, completar preguntas de práctica y evaluarlas comparándolas con modelos. Si están en una clase en línea lo más importante será prestar atención a las explicaciones y tomar notas.

En resumen: Elija 2-3 actividades simples que puedan aplicarse a múltiples temas de una forma que valga la pena.

3) Use el tiempo en persona para motivar, explicar y practicar tareas a distancia.

Desafío: Los estudiantes pueden carecer de experiencia o motivación en las tareas que se les entregan.

Lo que he aprendido: Cada módulo del programa dura alrededor de una semana, me reúno con los participantes durante uno o dos días para prepararlos para ello. En este tiempo les enseño algunas ideas claves, pero mi foco principal es: a) mostrarles el valor de las tareas que les pediré que completen y; b) asegurarme de que sepan cómo completarlas bien. Dedico tiempo a explicar por qué este módulo y esta tarea son importantes; también los invito a practicar la tarea específica. Por ejemplo, a lo largo de este módulo hacemos una llamada de actualización semanal para que los participantes compartan en qué están trabajando y reciban retroalimentación; practicamos en persona la estructura que tendrán estas llamadas, para asegurarnos de que los participantes comprenden y se sienten competentes en el desarrollo de esta tarea.

Implicancias para los profesores: Habiendo decidido las 2 a 3 tareas que piensas que los estudiantes deberían realizar, muéstrales por qué esas tareas son importantes: “He escogido esta tarea porque… los ayudará porque… ¿por qué creen que esta es una buena idea?”. Después, puedes dedicar una clase para practicar la tarea y preguntarles a los estudiantes qué obstáculos han identificado al respecto.

En resumen: Asegúrate de que los estudiantes sepan exactamente lo que quieres que hagan y por qué, antes de que deban trabajar solos desde sus casas.

4) La enseñanza receptiva también funciona a distancia

Desafío: ¿Cómo podemos saber cómo les está yendo a los estudiantes a distancia?

Lo que he aprendido: La enseñanza receptiva es realmente importante. No puedo aceptar el no saber cuánto entienden los participantes. Sin embargo, esto se puede conseguir en línea. Por ejemplo, los participantes escriben: a) sus conclusiones a partir de su llamada semanal y plan de acción; b) lo que han aprendido de las lecturas semanales (esto también significa que pueden aprender el uno del otro). Si estoy liderando una clase en línea (por medio de Skype o Zoom), hago una pausa y les hago una pregunta específica o simplemente les pido a los participantes que compartan sus reacciones y preguntas en la casilla de chat. Les pido a todos que respondan— “Si no tienen preguntas, simplemente pueden escribir: «No tengo preguntas»”—. En cierto modo, es más fácil de esta forma.

Implicancias para los profesores: Pide retroalimentación. Usa Google Forms para preguntas más grandes y el chat durante las clases.

En resumen: Sigue monitoreando la comprensión de los estudiantes y adaptando tu forma de enseñar según eso.

5) Elija las soluciones tecnológicas más simples.

Desafío: No soy muy hábil en tecnología / mis estudiantes se enfrentan a problemas de conectividad / no tenemos una plataforma tecnológica muy sofisticada para compartir nuestro trabajo.

Lo que he aprendido: Cada plataforma de aprendizaje en línea con la que me he encontrado como estudiante, profesor y formador de profesores promete más de lo que entrega: son incómodas, confusas e inflexibles. Son una invitación a darse por vencido, a menos que estés enormemente motivado. Siempre que puedo, uso las herramientas más simples posibles: sitios web y aplicaciones diseñadas para ser fáciles de usar—generalmente de uso comercial. Por ejemplo, Facebook y Google están optimizados para ser fáciles de usar. Son fáciles tanto para estudiantes como para profesores. Estas son cuatro herramientas simples y claras:

Skype para llamadas/clases.
Slack para mensajería.
• Email para tareas y actualizaciones.
Google Forms para tareas individuales/exámenes cortos.

Implicancias para los profesores: Toda plataforma tecnológica debe ser fácil de usar para todos los estudiantes, profesores y (preferentemente) los padres. Si ya tienen una, genial. Si no, prefiere soluciones tecnológicas con las que tú y tus estudiantes estén familiarizados y que requieran la menor cantidad de tiempo posible en su instalación. No te preocupes de poner todo el material del curso en línea, solo comparte la tarea y los recursos que los estudiantes necesiten ahora. La otra ventaja de este enfoque es que la mayoría de los estudiantes (y una gran cantidad de alumnos de primaria) pueden acceder a ellos en sus celulares: así, la barrera del computador personal y el acceso a internet desaparece.

Resumen: Prefiere soluciones tecnológicas simples que pueda usar ahora.

6) Facilita la creación de hábitos

Desafío: ¿Cómo puedo lograr que los estudiantes efectivamente hagan todo esto?

Lo que he aprendido: Intento hacer que las tareas sean predecibles y rutinarias para ayudar a los participantes a formar hábitos. Siempre les envío emails los lunes con las tareas de la semana; los plazos siempre terminan un lunes. Intento nunca pedirles más que una tarea sustancial cada semana. Planificar cuándo (en inglés) vas a hacer algo y elegir el mejor momento (en inglés) para hacerlo aumenta la probabilidad de que lo hagas.

En resumen: Ayuda a los estudiantes a formar hábitos de estudio ofreciendo señales predecibles (y monitoreando la realización de las tareas).

Conclusión

Incluso si las escuelas nunca cerraran —o en efecto, no se mantuvieran cerradas—, prepararse para el aprendizaje adicional a distancia puede ser valioso durante las vacaciones o como tareas de revisión. Me sorprendería si no cerraran en algún punto.3 Un poco de preparación por ahora aumentará sustancialmente las oportunidades de que los estudiantes usen el tiempo en casa para seguir aprendiendo, y nos ayudará a evitar que la brecha de aprendizajes se ensanche aún más. Yo recomendaría:

1. Identificar qué es lo más importante en nuestra enseñanza ahora y encontrar formas de hacerlo a distancia.
2. Establecer tareas simples que los estudiantes puedan acostumbrarse a hacer bien.
3. Compartir lo que quieres que hagan los estudiantes y por qué, ahora.
4. Verificar la comprensión de los estudiantes.
5. Elegir soluciones tecnológicas simples.
6. Ayudar a los estudiantes a formar hábitos.

Estos métodos solo abordan parcialmente cómo podemos motivar a los estudiantes a participar. He discutido este dilema en mayor detalle aquí (en inglés).

Este post es posible gracias a la generosidad de Harry Fletcher-Wood que nos ha permitido traducir sus interesantes publicaciones. Para acceder a la publicación original en inglés haga click aquí.


Notas del traductor:

1 El autor refiere a abril y mayo del año 2020. Un año después, observamos cómo el regreso total a clases presenciales no ha sido posible en nuestro país ni en otros alrededor del mundo.

2 El Teacher Education Fellows es un programa de dos años para formadores de docentes y/o líderes instruccionales, que busca perfeccionar su práctica y experticia a la hora de diseñar instancias de formación.

3 Vemos en retrospectiva que los establecimientos han cerrado a lo largo de todo el mundo por largos periodos de tiempo, o han abierto solo parcialmente y/o vuelto a cerrar.

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