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Evaluaciones

Evaluación para el Progreso Lector Aptus (EPLA)

La Evaluación para el Progreso Lector Aptus (EPLA) es una herramienta que permite identificar diferentes dificultades que pueden estar teniendo los estudiantes en su camino a convertirse en lectores fluidos. Por esto, se recomienda su aplicación para estudiantes de 1° a 8° básico.

La evaluación consta de cuatro partes, pero que forman un continuo. Esta división solo se hace porque cada sección agrupa dificultades que son propias de diferentes momentos del proceso de la lectura:

  1. Conciencia fonológica (tarjetas 1 a la 13)
  2. Relación grafema-fonema (tarjetas 14 a la 33)
  3. Decodificación automática de palabras (tarjetas 34 a la 49)
  4. Lectura fluida (tarjetas 50 a la 74)

Con esta herramienta, el docente puede conocer las dificultades con las que se encuentra cada estudiante y con esto identificar cuál es el punto de partida para trabajar con este en tutorías uno a uno. Igualmente, puede pesquisar grupos de estudiantes que comparten la misma dificultad y trabajar en grupos pequeños o bien, puede identificar cuál es la dificultad más generalizada en el curso y trabajar con la totalidad de los estudiantes.

Materiales de la EPLA

Esta evaluación consta de tarjetas para el docente y el estudiante.

a. Tarjeta del docente: tiene un anverso que es una réplica del texto que lee el estudiante y en el cual puede ir marcando qué palabras lee bien, cuáles tienen equivocaciones, etc. Se han plastificado para que quien la aplica pueda marcar con un plumón y luego borrar (con alcohol, por ejemplo) una vez que termina la evaluación. De esta manera no es necesario fotocopiar.

En el anverso de la tarjeta para el docente, se encuentran:

  • las condiciones que tiene que cumplir la lectura del estudiante para pasar a la próxima tarjeta;
  • acciones remediales (actividades) para realizar con el estudiante que tiene dificultades en lo que se mide
    en la tarjeta (por ejemplo, qué hacer si le cuesta la lectura de combinación consonántica np).

b. Tarjeta del estudiante: tiene solo un lado y es lo que se le muestra al estudiante para que lea o para que identifique (por ejemplo, elementos fonológicos como rima, sonido inicial, etc.).

c. Fichas de práctica: se encuentran en la plataforma Aptus https://web.aptus.org para ser descargadas y se ofrecen solo para la remediación de la parte 3 de la EPLA. En las otras partes el trabajo de remediación se puede hacer con material con el que ya cuenta el docente. El docente puede fotocopiar la tarjeta exacta que necesita cada estudiante para practicar y, así, superar la dificultad detectada.

¿Cómo aplicar la EPLA?

Esta es una evaluación que requiere de aplicación individual. Se puede hacer de manera presencial o en línea.

  • Como esta evaluación es un continuo, el docente va mostrando en orden las tarjetas a quien está evaluando.
  • Le muestra tantas tarjetas como pueda leer y se detiene en la primera tarjeta en la que el estudiante tiene dificultades.
  • El nivel que debe registrar el docente es el número de la última tarjeta que leyó sin dificultades el estudiante, según la rúbrica que se encuentra en el reverso de cada tarjeta del docente.

La primera vez que aplica EPLA a un estudiante requiere un grado de preparación mayor, dado que quien la toma, tiene que hacer un juicio informado para determinar por cuál tarjeta partir con cada estudiante. No es necesario partir por la tarjeta 1, sobre todo con estudiantes que ya leen. Entonces, considerando los datos que tiene el docente de pruebas de comprensión lectora y a partir de su observación en clases sobre la lectura en voz alta del estudiante, puede partir con una tarjeta más avanzada. Si el estudiante tiene dificultades con esta, el docente retrocede a una tarjeta anterior. Si el estudiante la lee bien, sigue avanzando hasta que no cumpla con los requisitos de alguna tarjeta.

La vez siguiente que aplica la EPLA, basta con comenzar por la tarjeta en la cual el estudiante tuvo dificultades
la toma anterior y desde ahí continuar.

Es ideal aplicarla al menos tres veces al año para asegurar que los estudiantes estén superando sus dificultades.

Con aquellos que se encuentran más rezagados, se sugiere aplicarla muy seguido (cada dos o tres semanas), para monitorear sus avances e ir asignando trabajo individual, en conjunto con el equipo PIE, que le permita avanzar más rápido.

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